domingo, 22 de septiembre de 2013

Under Pressure

La presión psicológica bloquea las calles. La idea es sencilla: acorralar al más débil. Señalarle con el dedo. Criminalizar su ira. La idea es atar al débil con su propia soga hipotecaria, y meterlo en una caja hasta no queden ni fuerzas. Si eres listo y lo descubres a tiempo e intentas escapar de ella, te multarán gracias a una nueva ley que ellos mismos redactaron, y después te meterán en otra caja aún más hermética. Si, por el contrario, eres de los que mueren dentro de esa caja, te acusarán de haber respirado por encima de tus posibilidades. Tu muerte servirá de ejemplo de lo que no hay que hacer y como no podrás defenderte intentarán compararte con algo chungo. Algunos medios de comunicación servirán de voceros o bien porque están pagados por los fabricantes de cajas, o bien porque temen acabar también dentro de ellas, y esa difusión convencerá a quienes aún no están dentro. Y odiarán a los que están dentro de las cajas sin saber que la maquinaria de la fábrica de cajas es insaciable, y más tarde o más temprano, o huyes del país, o te metes en el negocio de las cajas, o acabarás dentro de una. Obvian que en las cajas aun hay oxígeno, y es muy posible que salte la chispa.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Mundo orgasmo

“El mundo gira alrededor del sexo”. Nacemos fruto del sexo y luego la infancia no es más que un trámite de aprendizaje hasta alcanzar el primer orgasmo. Este sería el punto de inflexión hacia la vida adulta: el orgasmo. A partir de entonces, todo cambia. La vida comienza a cobrar un sentido opuesto al de la tierna e inocente infancia y nos volvemos más cabrones y obsesivos. Buscamos ganar dinero porque es la vía más directa hacia la seducción. Aprendemos a seducir, a gustar. Esto vale para hombres como para mujeres, qué duda cabe. Se llama perpetuar la especie, y es la base de todo. Curioso fin es el orgasmo. Todo lo demás, todo fin distinto a ese que tenga como base el placer, no es más que un simulacro, una mala copia del orgasmo. Buscamos escuchar canciones bonitas para sentir lo más parecido al orgasmo. Y los que descartan el sexo no son más que fábricas de traumas que acabarán explotando de un modo u otro. Por eso no me fío de los curas....

martes, 3 de septiembre de 2013

El otro lado de las cosas

Primer semáforo, detengo mi coche y se me acerca cabizbajo el mismo viejo que ya estaba aquí antes incluso que los brotes verdes. Lleva años en el mismo semáforo, con lluvia o con un sol de injusticia, pidiendo por si a alguien le sobraran cinco céntimos, diez céntimos, o una manzana, o lo que sea... Sigo la marcha y apenas dos semáforos después, hay otro hombre de aspecto algo más desaliñado que se ofrece a limpiarte la luna; y aquí los coches se muestran incómodos, intentando sortearle o dejando un espacio para evitar que se acerque o acelerando brusco si al final se acerca. Pero el hombre insiste o más bien el hambre del hombre insiste sacando fuerzas del envés del alma. El mismo hambre que el viejo anterior, pero de aspecto más rumano. Como todo el mundo sabe hay rumanos, o sirios, o somalíes que vinieron a España a pasar hambre por encima de sus posibilidades. Y como todo el mundo sabe, los rumanos y los negritos pobres que aquí te ayudan a aparcar tu coche de decenas de miles de euros o venden bolsos de imitación a falsas millonarias. Sólo dan lástima si salen por la tele, a ser posible con moscas en la comisura de los labios, a ser posible en alta definición o esa nueva tecnología LED que resalta el brillo de las lágrimas. Aquí en la calle y en directo sólo consiguen afear el selecto paisaje de las avenidas. Incomodan a los cómodos porque al toparse con ellos no pueden cambiar de canal. Al semáforo siguiente, apenas cien metros después, no es uno, sino dos los que se acercan a ofrecerme pañuelos de papel a cambio de la voluntad. En este caso parecen padre e hijo. El chaval, que apenas tendrá doce años, lleva el pantalón sujeto con una cuerda y va descalzo. Yo a su edad soñaba con ser maestro. http://www.youtube.com/watch?v=5kT_59LPisQ

Caos

¿Ahora toca vender caos?. Pierden el tiempo. Los de mi generación ya nacimos rodeados de traumas. Crecimos tan arropados que nos volvimos hipersensibles: todo dolía y lo que no dolía, nos lo inventábamos). Esta sopa está muy fría, la mercromina escuece, abrázame que tengo fiebre y a la cama si la peli es de dos rombos. Detrás de cada gesto había amor. Amor en los castigos (por tu bien). Amor en el champú antipiojos. Amor en el bocata de Nocilla. Después llegaron las consecuencias: matamos a nuestro primer amor de juventud sólo por el placer que daba escuchar canciones tristes, y con el segundo amor supimos lo que era echar de menos al primero. Y el tercero resultó ser una copia joven de mamá. Sabía cocinar, nosotros no. Ahora los grandes medios de comunicación se empeñan en vendernos un caos que parece no tener límite. Todo está mal y estará peor mañana. “Recesión sin remedio”, “crisis profunda”, “generación perdida”. El mensaje queda claro: Lancemos piedras contra cualquier resquicio de luz. Se empeñan en tirar de la manta que nos hizo la abuela, pero aún nos queda el pijama que nos regaló papá. Y estaremos salvados mientras no se nos rompa el pijama. Y si se acaba rompiendo, moriremos de hipotermia por miedo al fuego. Porque nadie nos enseñó a luchar. Todo siempre ha estado bien excepto aquella sopa fría.