domingo, 22 de septiembre de 2013

Under Pressure

La presión psicológica bloquea las calles. La idea es sencilla: acorralar al más débil. Señalarle con el dedo. Criminalizar su ira. La idea es atar al débil con su propia soga hipotecaria, y meterlo en una caja hasta no queden ni fuerzas. Si eres listo y lo descubres a tiempo e intentas escapar de ella, te multarán gracias a una nueva ley que ellos mismos redactaron, y después te meterán en otra caja aún más hermética. Si, por el contrario, eres de los que mueren dentro de esa caja, te acusarán de haber respirado por encima de tus posibilidades. Tu muerte servirá de ejemplo de lo que no hay que hacer y como no podrás defenderte intentarán compararte con algo chungo. Algunos medios de comunicación servirán de voceros o bien porque están pagados por los fabricantes de cajas, o bien porque temen acabar también dentro de ellas, y esa difusión convencerá a quienes aún no están dentro. Y odiarán a los que están dentro de las cajas sin saber que la maquinaria de la fábrica de cajas es insaciable, y más tarde o más temprano, o huyes del país, o te metes en el negocio de las cajas, o acabarás dentro de una. Obvian que en las cajas aun hay oxígeno, y es muy posible que salte la chispa.

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