jueves, 15 de abril de 2010

La hora de las moscas

Abro un ojo y un batallón de pixeles dopados se cuelan en mi retina, el otro, el de vista cansada, se abre pausadamente y aún en fase REM intenta atrapar un rayo de sol prematuro, vivaz que se cuela por mi ventana,- ventajas del estrabismo ,pienso. Cierro un segundo las persianas de la percepción para decidir con qué tipo de luz empezar el día, pero como si de un impulso eléctrico se tratase, impulsivamente giro la cabeza a la izquierda hacia mi acompañante pernocta, intentando fijar la vista, aun obnubilada, en el sobrecito que vive inerte en su pantalla, el mismo que me conecta a mi otro yo, ese dibujito cabrón en el que tanto he buscado una respuesta, el causante de mis nuevas dioptrías y de mis viejas paranoias. También. El mismo en el que te dignabas a hacerme saber de ti cuando lo creías conveniente o cuando eres presa de alguna impredecible conexión sináptica. Como siempre me puede la curiosidad, soy un puto gato, acabo fichando en el ratón de mis pecados y sobre un inmaculado fondo blanco aparece tu nombre en Courier Sans, De: “Hechando Ostias”, Para: “al cielo”. Me gustaría pensar que es un correo no deseado, que mi antivirus anda tan falto de reflejos como de aletargado aún me siento, Pincho, literalmente, sobre tu nombre y se abre una especie de mantra tintineante que me trae el mismo mensaje de siempre: “Estoy perdida” . Pongo el ordenador al trasluz pero ni con esas consigo atisbar un poquito más de luz a tanta incoherencia. Como hice la mili en una ONG, suspiro y pido de rodillas a San Cobain que te alumbre el camino o que te dé por entretenerte leyendo a Lope de Vega y su perro del hortelano. Debe de ser harto complicado encadenar un montón de palabras para no decir nada, cuando con dos del estilo “la cagué” o “lo siento” bastaría. Como aún es temprano para ciertas guerras y explosiones cierro la tapa del ordenador y me fumo un cigar a tu mala salud, eso sí mirando la luz que entra por la ventana. Pd: Cada día estoy más convencido, voy a cambiar el puntero de mi ratón por uno en forma de mosca cojonera.

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