lunes, 15 de julio de 2013
Dermis
Tras días de estudio en el laboratorio de mi cama he conseguido elaborar un listado de motivos que demuestran lo que pensaba aquel primer día.
- Tu piel y mi piel son compatibles.
Espero que compartas cada uno de los siguientes puntos, o los transformes en comas, o me comas y punto:
1.- El lóbulo de cualquiera de mis orejas encaja a la perfección, sin holgura, en tu ombligo.
2.- Mi cuello y tu cuello, al unirse, simulan el mecanismo de dos ruedas dentadas, atascadas, soldadas por una sustancia que el análisis de mi lengua identificó como "aleación de salitre y óxido curioso".
3.- Cada vez que te abrazo fuerte tus órganos internos se coordinan con los míos, lo cual demuestra la alineación perfecta de todos y cada uno de nuestros poros. Por culpa de esta extraña "Ley de los Poros Comunicantes", siempre que te abrazo me duele tu apéndice y a ti te suenan mis tripas.
4.- Tus uñas, al rozar mi espalda, se convierten en pétalos de rosas sin espinas que se clavan en mi espina dorsal. Y sangro cutículas.
5.- Tu labio inferior es idéntico a mi labio superior; y viceversa. Cada vez que nos besamos el tiempo retrocede.
6.- Ayer la Policía Científica me desmanteló la cama. Me esposaron y me llevaron a comisaría. Laboratorio clandestino, según dicen. Al tomarme las huellas salió en pantalla tu ficha policial. Tranquila, estás limpia.
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