martes, 16 de julio de 2013

Tsunami

Tu recuerdo llegó salvaje y repentino como un tsunami. Como una huella aplastando mi garganta y yo: tragando arena. Flashes de su pelo, de su risa, y mis ojos a juego con sus pezones, y su aliento dormido en mi pecho, y su mano jugando al tetris con mi mano. Bailando desnudos en el mar, a lo lejos, divisamos ese horizonte que siempre negamos, el reflejo de una luna enferma de Parkinson. Si no existiera el pasado, morirían de sed los psiquiatras. No habría vicios, ni manchas, ni parches, ni ojeras, ni canas.

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