viernes, 12 de julio de 2013
Tierra
La tierra no pregunta de dónde eres, ni a dónde vas. La tierra tampoco siente las huellas que dejas en su espalda a cada paso, ni tiene límites más allá de unos mares que nadie puso ahí. los mares no son de quien los nombra.
La tierra que ahora pisas es azar. Puedes viajar a Tombuctú y echarás de menos a tu gente, no al suelo de adoquines o cemento que los mantiene en pie. No echarás de menos al resto de la gente que también pisa la tierra que dejaste, sino sólo a tu gente, aquella que sumó lo que ahora eres.
Ellos también pisaron tu misma tierra. Ellos también son azar.
Me aburren los debates nacionalistas. Me duelen las banderas por la sangre que chorrean sus costuras. Suena imbécil ondear banderas de España, o Cataluña, tejidas todas ellas en talleres de Hong Kong. Suena imbécil que el nacionalista español odie al nacionalista catalán y viceversa.
Es de necios crear subgrupos de subgrupos de subgrupos. Odiarnos a distancia sin conocernos de nada.
Suena imbécil sentirse orgulloso de un suelo que te sostiene sin tu permiso.
Te regalo mi trozo de tierra. Nunca he sabido qué hacer con él.
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